"Santiago, Chile: Un ejemplo en el mundo para poner en práctica estrategias de reducción de la contaminación"
- Jeremmi Carrillo
- 25 may 2025
- 2 min de lectura
Santiago, la capital de Chile, ha enfrentado por décadas un grave problema de contaminación del aire, especialmente durante los meses de invierno (mayo a agosto). Su ubicación geográfica, rodeada por la cordillera de los Andes, dificulta la ventilación natural, lo que agrava la acumulación de material particulado fino (PM2.5 y PM10), perjudicando la salud de millones de personas.
Ante esta situación, en el año 2016, el gobierno chileno implementó el Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) para la Región Metropolitana. Este plan incluye una serie de medidas para reducir las emisiones contaminantes provenientes de fuentes fijas (como estufas a leña), fuentes móviles (vehículos) y fuentes difusas (quemas agrícolas y uso doméstico de combustibles sólidos).
Entre las principales acciones del PPDA se destacan:
La prohibición del uso de calefactores a leña en toda la región metropolitana desde 2016, junto con subsidios estatales para el reemplazo por sistemas de calefacción más eficientes y menos contaminantes.
Restricciones vehiculares más estrictas, especialmente durante episodios críticos de contaminación, que incluyen la limitación de circulación de vehículos con mayor antigüedad o sin sello verde.
La introducción de buses eléctricos en el transporte público, que comenzó a implementarse de forma significativa en 2018, con el objetivo de transformar el sistema RED (Red Metropolitana de Movilidad) en uno de los más limpios de América Latina.
Gracias a estas acciones, según datos del Ministerio del Medio Ambiente de Chile, entre 2016 y 2023 los niveles de PM2.5 en Santiago disminuyeron en promedio un 25% en las estaciones de monitoreo más críticas, especialmente en las comunas del sur de la ciudad, como Puente Alto y El Bosque.
Además, Santiago se ha convertido en una de las ciudades líderes en electromovilidad del continente, con más de 2.000 buses eléctricos en circulación en 2023, lo que ha contribuido a la reducción de emisiones y al mejoramiento de la calidad del aire urbano.
Este caso demuestra que, mediante políticas públicas claras, control estatal y conciencia ciudadana, es posible reducir la contaminación del aire en grandes ciudades sudamericanas, incluso en condiciones geográficas adversas. Santiago de Chile representa así un modelo práctico y replicable para otras ciudades de la región que enfrentan desafíos similares.




Comentarios