"Curitiba, Brasil: Un modelo urbano para combatir la contaminación del aire"
- Jeremmi Carrillo
- 25 may 2025
- 2 min de lectura
Curitiba, capital del estado de Paraná, se ha consolidado durante las últimas décadas como un referente en América Latina en cuanto a planificación urbana sostenible y control de la contaminación del aire. Desde la década de 1970, la ciudad ha desarrollado una serie de políticas públicas enfocadas en el transporte eficiente, la protección del medio ambiente y la calidad de vida de sus habitantes.
Uno de los hitos más destacados fue la implementación en 1974 del sistema de autobuses de tránsito rápido (BRT, por sus siglas en inglés), un modelo que revolucionó el transporte público en la región. Este sistema permitió reducir significativamente la dependencia del automóvil particular, disminuyendo las emisiones de gases contaminantes asociados al transporte.
En paralelo, Curitiba adoptó una política de crecimiento urbano controlado, estructurando su expansión en torno a corredores de transporte público. Esta estrategia redujo la necesidad de desplazamientos extensos y promovió una ciudad más compacta, eficiente y menos contaminante.
A lo largo de los años, la ciudad también ha invertido en la creación y mantenimiento de extensas áreas verdes urbanas. En 2020, Curitiba contaba con más de 60 metros cuadrados de área verde por habitante, una de las cifras más altas entre ciudades latinoamericanas. Estas zonas no solo ofrecen espacios de recreación, sino que también ayudan a filtrar el aire, reducir el calor urbano y absorber partículas contaminantes.
Más recientemente, Curitiba ha comenzado a incorporar tecnologías limpias en su sistema de transporte. Desde 2019, la ciudad ha avanzado en la integración de autobuses híbridos y eléctricos, en el marco de una estrategia de modernización de su flota urbana. También ha reforzado su red de ciclovías y promovido programas de movilidad activa, como el uso de bicicletas públicas.
El éxito de Curitiba radica también en su enfoque educativo y participativo. Desde los años 90, el municipio ha desarrollado programas de educación ambiental en escuelas y comunidades, fomentando la conciencia ciudadana sobre el cuidado del medio ambiente y la reducción de la contaminación.
Gracias a estas políticas sostenidas en el tiempo, Curitiba ha mantenido niveles de calidad del aire aceptables, incluso en contextos de urbanización acelerada. Las acciones combinadas de transporte sostenible, áreas verdes, control del crecimiento urbano y participación ciudadana han permitido a la ciudad posicionarse como un ejemplo viable de cómo enfrentar los desafíos ambientales en entornos urbanos complejos.




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